El interés por el sexo se ha manifestado a lo largo de toda la
historia. Sin embargo, la era moderna proporciona los avances
tecnológicos y la infraestructura (en forma de Internet) para
realizar y difundir material erótico a gran escala. Si echamos un
vistazo en cualquiera de los foros sexuales de la red, encontraremos
millones de usuarios registrados. Y tantos foros disponibles nos dan una idea de la magnitud del fenómeno y la popularidad que está alcanzando.
Además de los aspectos económicos, los cuales indudablemente
están transformando los hábitos de muchos sectores de la población,
existen otros elementos que favorecen su consumo. Los usuarios se
identifican mejor con el material pornográfico que aparece en dichos
foros porque ahí salen personas “normales y corrientes”. Ya se sabe que
a menudo las dimensiones de los actores y las medidas de las actrices porno quedan muy lejos de la cotidianeidad del espectador. En cambio, las escenas de porno amateur de muchos foros permiten a un buen número de usuarios imaginar que son ellos los protagonistas. Además del morbo que supone pensar que no son profesionales y, que algo así podrían hacerlo ellos o cualquier vecino o amigo.
Entre la enorme cantidad de vídeos pornográficos encontrados, existe una gran variedad de temáticas.
Los contenidos pueden ser interesantes y ciertamente son testimonio de
la imaginación de todos esos porno-aficionados. Un porcentaje alto de
personas que se filman y cuelgan sus vídeos lo hacen de modo que no sea
posible reconocerles en la vida real. No obstante, existen otros tantos aficionados que sí dan la cara,
y que muestran muy poca timidez ante las cámaras y prácticamente se
desmelenan en todos los sentidos. La motivación en este caso no suele
ser económica; obedece más bien a un doble interés: exhibirse sexualmente y contemplar las escenas filmadas por otras personas.
Cada vez resulta más evidente que la crisis económica generalizada está
cambiando un gran número de costumbres alrededor del mundo. Esto
incluye, asimismo, las costumbres sexuales. Por el momento no existen
datos oficiales con respecto al efecto de la crisis económica y los
hábitos sexuales de la población, pero quisiéramos detenernos en un
interesante ejemplo: el porno.



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