No hay un placer tan intenso como comerse una verga. Soy una zorra adoradora y comedora de pollas. Me encanta comerme una buena verga, sentirla como crece en mi boca, ponerla dura, humeda y brillante y luego metermela por el coño. No hay placer como comer una verga. El placer inemenso de sentir el lefazo al final, y como el primer sorbo de semen llega a mi garganta y a mis labios, y mi cuerpo entra en extasis y un venturoso bienestar, mientras el maromo me dice mil cochinadas.
Soy una esclava del placer y mientras la chupo me masturbo porque es, sencillamente ddesbordante para mis seentidos.
Mamarla a conciencia es un deleite
para mis sentidos porque sé que trastorna al conquistador de mi coño. Me gusta sentir sus
venas a punto de explotar en mi boca, ese burbujeo preliminar a la
escapada de su elixir, esos gemidos rápidos y sus palabras obscenas…todo
hace que mi clítoris fuese a reventar al unísono con él.
jueves, 27 de marzo de 2014
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