Después de haber estado con muchas mujeres, y a mi edad, creo que estoy en condiciones de asegurar que lo que más les ha gustado a las mujeres con las que he estado ha sido que les comiera el culo”.
Aquí empezó todo para mí. Conozco bien a
mi tío. No es un fanfarrón, es un tipo inteligente y sé que le gusta
pasárselo bien con las mujeres. Así que esta sentencia, sin duda, me
marcó en su día cuando mi vida se disponía a alcanzar la meta de la
adolescencia.
Posiblemente ese fue el inicio también
de este post y, como no, de la experiencia adquirida después de haber
puesto en práctica esta técnica milenaria de la que tan poco se habla
abiertamente.
Masajear oralmente -o sea pasar la lengua delicadamente- el orificio anal,
como ocurre en el masaje vaginal, no se trata de lamer de arriba abajo
ni de izquierda a derecha o de penetrar con tu lengua en el mismo. En
esta técnica sexual, como en todas las demás, se trata de experimentar
sin límites preguntando a tu pareja cómo disfruta más y encontrando la
técnica que más excita al dador.
El rimming -o anilingus-, que es como se
conoce técnicamente al beso negro -hay que ver que expresión de tan mal
gusto- es una actividad mucho más extendida de lo que parece. Una buena práctica de rimming incluye besos,
caricias, lamidas y hasta juguetes sexuales. No se trata de un ejercicio
demasiado seguro, puesto que pueden adquirirse enfermedades o contagios
mediante el uso de la lengua en la zona perianal y anal propiamente
dicha. No es necesario aclarar que la zona a estimular debe hallarse
perfectamente aseada. Lo digo a
colación de la cara que ponen muchos de mis amigos y conocidos cuando
sale este tema a relucir.
Cuando
comento que no me he encontrado nunca a ninguna mujer que no lo haya
hecho antes o que se haya negado a hacerlo, comienzan las miraditas
entre la audiencia. (¡Cuántas cosas os estáis perdiendo!)
Después comienza la fase interrogatoria:
Que si la limpieza, que si los riesgos… miren, como en toda práctica
sexual uno debe tomar sus precauciones. La primera, saber con quién te
acuestas. Y la segunda, irse a la cama con una persona debidamente
higienizada. Si están leyendo este post les presupongo meridianamente
puestos en las prácticas sexuales. Así que, apuntado esto, obviedades
las justas.
“Pues sí, como culos”, parece que uno
tenga que justificar de alguna manera que practicando el rimming se lo
pasa mejor que con la inmensa mayoría de juegos sexuales. Ni soy
homosexual, ni un guarro. Bueno, espera, eso último sí, como todos. Pero
en sentido figurado y no el literal que nos atribuyen los infelices
standards.
Miren, hagan lo que quieran, pero ella
quiere que le practiques rimming . Incluso si aún no lo ha probado. Tú
mismo. A la larga, o se lo haces tú o se lo hará otro.
Y sí, mojigato, cuando te lo hagan a ti
que eres tan machito, me cuentas si repites. Pasarlo bien sí, prejuicios
psuedo cristianos no.
“Comerse un buen ojete es mucho mejor que el mejor de los banquetes” Anónimo.










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