Existe
lo que hacemos, y luego existe más, y mejor, y más grande, lo que
decimos que hacemos. Especialmente si eres una chica, y aún más si te
pintas los labios en el baño de algún bar y tienes que tener cuidado
para no decir cosas que una chica como tú no hace. Pero yo sé, tu sabes,
we all scream for heroin, que especialmente una chica como tú hace
estas cinco cosas que luego solemos negar, cuando ya tenemos la boca
pintada otra vez.
SEXO ORAL:
Con esto no me refiero a tumbarte en una cama, en el sofá (porque, por razones desconocidas, a muchas nos lo han comido más veces en un sofá de piso de estudiantes que en una cama cómoda y blandita), bajarte las medias y las bragas y dejarte hacer, sino a chupar pollas. Si hablas con tu amiga, con una desconocida, con tu compañera de clase de inglés o con tu madre (pero esto último no es una gran idea) nadie se ha metido una polla en la boca en su vida. Algunas ni siquier saben cómo son, o que eso sea posible. Si dices mamada delante de un tío, ya sabes lo que va a pasar. El caso es que lo negamos con encanto y cuela, pero es mentira.
Con esto no me refiero a tumbarte en una cama, en el sofá (porque, por razones desconocidas, a muchas nos lo han comido más veces en un sofá de piso de estudiantes que en una cama cómoda y blandita), bajarte las medias y las bragas y dejarte hacer, sino a chupar pollas. Si hablas con tu amiga, con una desconocida, con tu compañera de clase de inglés o con tu madre (pero esto último no es una gran idea) nadie se ha metido una polla en la boca en su vida. Algunas ni siquier saben cómo son, o que eso sea posible. Si dices mamada delante de un tío, ya sabes lo que va a pasar. El caso es que lo negamos con encanto y cuela, pero es mentira.
MASTURBARSE:
Tengo amigas que dicen que ellas nunca en la vida se han masturbado. Tengo amigas que lo elaboran un poco más y dicen que necesitan a otra persona, que si no, no son capaces de ponerse calientes. No, espera, esa última soy yo. Hola. Claro que sí, repítemelo cinco veces con cara seria, por favor. También es mentira. Creo que no tenemos la constancia germánica de cualquier tío en este punto, pero sí (oh joder) que bajamos los dedos.
Tengo amigas que dicen que ellas nunca en la vida se han masturbado. Tengo amigas que lo elaboran un poco más y dicen que necesitan a otra persona, que si no, no son capaces de ponerse calientes. No, espera, esa última soy yo. Hola. Claro que sí, repítemelo cinco veces con cara seria, por favor. También es mentira. Creo que no tenemos la constancia germánica de cualquier tío en este punto, pero sí (oh joder) que bajamos los dedos.
ESTAR MÁS TIEMPO DEL NECESARIO SIN DUCHARSE:
Sí, bueno, hablamos de ese festival en el que el agua de las duchas bajaba helada y era más cómodo quedarse en la tienda, echarle spray a los calcetines y ponerte cantidades obscenas de desodorante, o de cuando duemes en casa de tu novio y te depiertas a las tantas sin tiempo para nada más, y al llegar a casa te da una pereza tremenda quitarte la ropa. El caso es que sucedió, que sucede, que a veces tenemos que recogernos el pelo en una coleta y dejar que nuestro pulcro y falsísimo aspecto haga que los demás crean que han sucedido cosas que no han sucedido.
Sí, bueno, hablamos de ese festival en el que el agua de las duchas bajaba helada y era más cómodo quedarse en la tienda, echarle spray a los calcetines y ponerte cantidades obscenas de desodorante, o de cuando duemes en casa de tu novio y te depiertas a las tantas sin tiempo para nada más, y al llegar a casa te da una pereza tremenda quitarte la ropa. El caso es que sucedió, que sucede, que a veces tenemos que recogernos el pelo en una coleta y dejar que nuestro pulcro y falsísimo aspecto haga que los demás crean que han sucedido cosas que no han sucedido.
MENTIR:
No me refiero a mentir a tus padres con la hora en la que seguro que vas a estar en casa, sino a no cojerle el teléfono al chico porque estás muy a gusto en el sofá viendo basura recién horneada en la MTV, o contarle a tu amiga lo de ese examen tan importante porque vas a ir a casa de ese chico de los tatuajes al que no conoces muy bien. La chicas mentirmos a las personas mas cercanas a nosotras, a las que luego les decimos que no somos Carrie Bradshaw, que no nos va el rosa ni las tonterías y que si tenemos que decir algo lo decimos claro. Y, desde luego, no nos causa ningún tipo de complejo de culpa.
No me refiero a mentir a tus padres con la hora en la que seguro que vas a estar en casa, sino a no cojerle el teléfono al chico porque estás muy a gusto en el sofá viendo basura recién horneada en la MTV, o contarle a tu amiga lo de ese examen tan importante porque vas a ir a casa de ese chico de los tatuajes al que no conoces muy bien. La chicas mentirmos a las personas mas cercanas a nosotras, a las que luego les decimos que no somos Carrie Bradshaw, que no nos va el rosa ni las tonterías y que si tenemos que decir algo lo decimos claro. Y, desde luego, no nos causa ningún tipo de complejo de culpa.
COMPORTARSE COMO UNA VULGAR ZORRA
Aunque decimos que nunca hemos hecho eso y que nuestras borracheras son un remanso perfectamente normal de bailes locos, conversaciones a gritos y rias incoherentes, toda hemos llamado por teléfono completamente enajenadas a una persona que era evidente que no iba a volver a hacernos caso, o hemos fingido ignorar a alguien que se preguntaba que nos pasaba en la cabecita ahora, mientras nosotras creíamos que nos hacíamos las duras, o tambien le hemos gritado nuestro amor a un pobre infeliz que huía asustado, o le hemos comprado calzoncillos a nuestro novio en el supermercado. Generalmente esto sí que produce un sentimento de culpa por la dignidad perdidad, que se soluciona cuando sabemos que todos los que nos han visto a nosotras y a nuestro ridículo estaban también haciendo el imbécil o habían salido a fumar un cigarro. En caso de que no ea asi, se puede aplicar el punto numero uno de estas cosas tan fantásticas que nunca hacemos.
Aunque decimos que nunca hemos hecho eso y que nuestras borracheras son un remanso perfectamente normal de bailes locos, conversaciones a gritos y rias incoherentes, toda hemos llamado por teléfono completamente enajenadas a una persona que era evidente que no iba a volver a hacernos caso, o hemos fingido ignorar a alguien que se preguntaba que nos pasaba en la cabecita ahora, mientras nosotras creíamos que nos hacíamos las duras, o tambien le hemos gritado nuestro amor a un pobre infeliz que huía asustado, o le hemos comprado calzoncillos a nuestro novio en el supermercado. Generalmente esto sí que produce un sentimento de culpa por la dignidad perdidad, que se soluciona cuando sabemos que todos los que nos han visto a nosotras y a nuestro ridículo estaban también haciendo el imbécil o habían salido a fumar un cigarro. En caso de que no ea asi, se puede aplicar el punto numero uno de estas cosas tan fantásticas que nunca hacemos.
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Existe
lo que hacemos, y luego existe más, y mejor, y más grande, lo que
decimos que hacemos. Especialmente si eres una chica, y aún más si te
pintas los labios en el baño de algún bar y tienes que tener cuidado
para no decir cosas que una chica como tú no hace. Pero yo sé, tu sabes,
we all scream for heroin, que especialmente una chica como tú hace
estas cinco cosas que luego solemos negar, cuando ya tenemos la boca
pintada otra vez.
SEXO ORAL:
Con esto no me refiero a tumbarte en una cama, en el sofá (porque, por razones desconocidas, a muchas nos lo han comido más veces en un sofá de piso de estudiantes que en una cama cómoda y blandita), bajarte las medias y las bragas y dejarte hacer, sino a chupar pollas. Si hablas con tu amiga, con una desconocida, con tu compañera de clase de inglés o con tu madre (pero esto último no es una gran idea) nadie se ha metido una polla en la boca en su vida. Algunas ni siquier saben cómo son, o que eso sea posible. Si dices mamada delante de un tío, ya sabes lo que va a pasar. El caso es que lo negamos con encanto y cuela, pero es mentira.
Con esto no me refiero a tumbarte en una cama, en el sofá (porque, por razones desconocidas, a muchas nos lo han comido más veces en un sofá de piso de estudiantes que en una cama cómoda y blandita), bajarte las medias y las bragas y dejarte hacer, sino a chupar pollas. Si hablas con tu amiga, con una desconocida, con tu compañera de clase de inglés o con tu madre (pero esto último no es una gran idea) nadie se ha metido una polla en la boca en su vida. Algunas ni siquier saben cómo son, o que eso sea posible. Si dices mamada delante de un tío, ya sabes lo que va a pasar. El caso es que lo negamos con encanto y cuela, pero es mentira.
MASTURBARSE:
Tengo amigas que dicen que ellas nunca en la vida se han masturbado. Tengo amigas que lo elaboran un poco más y dicen que necesitan a otra persona, que si no, no son capaces de ponerse calientes. No, espera, esa última soy yo. Hola. Claro que sí, repítemelo cinco veces con cara seria, por favor. También es mentira. Creo que no tenemos la constancia germánica de cualquier tío en este punto, pero sí (oh joder) que bajamos los dedos.
Tengo amigas que dicen que ellas nunca en la vida se han masturbado. Tengo amigas que lo elaboran un poco más y dicen que necesitan a otra persona, que si no, no son capaces de ponerse calientes. No, espera, esa última soy yo. Hola. Claro que sí, repítemelo cinco veces con cara seria, por favor. También es mentira. Creo que no tenemos la constancia germánica de cualquier tío en este punto, pero sí (oh joder) que bajamos los dedos.
ESTAR MÁS TIEMPO DEL NECESARIO SIN DUCHARSE:
Sí, bueno, hablamos de ese festival en el que el agua de las duchas bajaba helada y era más cómodo quedarse en la tienda, echarle spray a los calcetines y ponerte cantidades obscenas de desodorante, o de cuando duemes en casa de tu novio y te depiertas a las tantas sin tiempo para nada más, y al llegar a casa te da una pereza tremenda quitarte la ropa. El caso es que sucedió, que sucede, que a veces tenemos que recogernos el pelo en una coleta y dejar que nuestro pulcro y falsísimo aspecto haga que los demás crean que han sucedido cosas que no han sucedido.
Sí, bueno, hablamos de ese festival en el que el agua de las duchas bajaba helada y era más cómodo quedarse en la tienda, echarle spray a los calcetines y ponerte cantidades obscenas de desodorante, o de cuando duemes en casa de tu novio y te depiertas a las tantas sin tiempo para nada más, y al llegar a casa te da una pereza tremenda quitarte la ropa. El caso es que sucedió, que sucede, que a veces tenemos que recogernos el pelo en una coleta y dejar que nuestro pulcro y falsísimo aspecto haga que los demás crean que han sucedido cosas que no han sucedido.
MENTIR:
No me refiero a mentir a tus padres con la hora en la que seguro que vas a estar en casa, sino a no cojerle el teléfono al chico porque estás muy a gusto en el sofá viendo basura recién horneada en la MTV, o contarle a tu amiga lo de ese examen tan importante porque vas a ir a casa de ese chico de los tatuajes al que no conoces muy bien. La chicas mentirmos a las personas mas cercanas a nosotras, a las que luego les decimos que no somos Carrie Bradshaw, que no nos va el rosa ni las tonterías y que si tenemos que decir algo lo decimos claro. Y, desde luego, no nos causa ningún tipo de complejo de culpa.
No me refiero a mentir a tus padres con la hora en la que seguro que vas a estar en casa, sino a no cojerle el teléfono al chico porque estás muy a gusto en el sofá viendo basura recién horneada en la MTV, o contarle a tu amiga lo de ese examen tan importante porque vas a ir a casa de ese chico de los tatuajes al que no conoces muy bien. La chicas mentirmos a las personas mas cercanas a nosotras, a las que luego les decimos que no somos Carrie Bradshaw, que no nos va el rosa ni las tonterías y que si tenemos que decir algo lo decimos claro. Y, desde luego, no nos causa ningún tipo de complejo de culpa.
COMPORTARSE COMO UNA VULGAR ZORRA
Aunque decimos que nunca hemos hecho eso y que nuestras borracheras son un remanso perfectamente normal de bailes locos, conversaciones a gritos y rias incoherentes, toda hemos llamado por teléfono completamente enajenadas a una persona que era evidente que no iba a volver a hacernos caso, o hemos fingido ignorar a alguien que se preguntaba que nos pasaba en la cabecita ahora, mientras nosotras creíamos que nos hacíamos las duras, o tambien le hemos gritado nuestro amor a un pobre infeliz que huía asustado, o le hemos comprado calzoncillos a nuestro novio en el supermercado. Generalmente esto sí que produce un sentimento de culpa por la dignidad perdidad, que se soluciona cuando sabemos que todos los que nos han visto a nosotras y a nuestro ridículo estaban también haciendo el imbécil o habían salido a fumar un cigarro. En caso de que no ea asi, se puede aplicar el punto numero uno de estas cosas tan fantásticas que nunca hacemos.
- See more at: http://normajeanmagazine.com/2012/03/5-cosas-que-las-chicas-no-hacemos/#sthash.xiAZ9g9u.dpufAunque decimos que nunca hemos hecho eso y que nuestras borracheras son un remanso perfectamente normal de bailes locos, conversaciones a gritos y rias incoherentes, toda hemos llamado por teléfono completamente enajenadas a una persona que era evidente que no iba a volver a hacernos caso, o hemos fingido ignorar a alguien que se preguntaba que nos pasaba en la cabecita ahora, mientras nosotras creíamos que nos hacíamos las duras, o tambien le hemos gritado nuestro amor a un pobre infeliz que huía asustado, o le hemos comprado calzoncillos a nuestro novio en el supermercado. Generalmente esto sí que produce un sentimento de culpa por la dignidad perdidad, que se soluciona cuando sabemos que todos los que nos han visto a nosotras y a nuestro ridículo estaban también haciendo el imbécil o habían salido a fumar un cigarro. En caso de que no ea asi, se puede aplicar el punto numero uno de estas cosas tan fantásticas que nunca hacemos.
MENTIR: No me refiero a mentir a tus padres con la hora en la que seguro que vas a estar en casa, sino a no cojerle el teléfono al chico porque estás muy a gusto en el sofá viendo basura recién horneada en la MTV, o contarle a tu amiga lo de ese examen tan importante porque vas a ir a casa de ese chico de los tatuajes al que no conoces muy bien. La chicas mentirmos a las personas mas cercanas a nosotras, a las que luego les decimos que no somos Carrie Bradshaw, que no nos va el rosa ni las tonterías y que si tenemos que decir algo lo decimos claro. Y, desde luego, no nos causa ningún tipo de complejo de culpa.
ESTAR MÁS TIEMPO DEL NECESARIO SIN DUCHARSE: Sí, bueno, hablamos de ese festival en el que el agua de las duchas bajaba helada y era más cómodo quedarse en la tienda, echarle spray a los calcetines y ponerte cantidades obscenas de desodorante, o de cuando duemes en casa de tu novio y te depiertas a las tantas sin tiempo para nada más, y al llegar a casa te da una pereza tremenda quitarte la ropa. El caso es que sucedió, que sucede, que a veces tenemos que recogernos el pelo en una coleta y dejar que nuestro pulcro y falsísimo aspecto haga que los demás crean que han sucedido cosas que no han sucedido.
MASTURBARSE: Tengo amigas que dicen que ellas nunca en la vida se han masturbado. Tengo amigas que lo elaboran un poco más y dicen que necesitan a otra persona, que si no, no son capaces de ponerse calientes. No, espera, esa última soy yo. Hola. Claro que sí, repítemelo cinco veces con cara seria, por favor. También es mentira. Creo que no tenemos la constancia germánica de cualquier tío en este punto, pero sí (oh joder) que bajamos los dedos.
SEXO ORAL: Con esto no me refiero a tumbarte en una cama, en el sofá (porque, por razones desconocidas, a muchas nos lo han comido más veces en un sofá de piso de estudiantes que en una cama cómoda y blandita), bajarte las medias y las bragas y dejarte hacer, sino a chupar pollas. Si hablas con tu amiga, con una desconocida, con tu compañera de clase de inglés o con tu madre (pero esto último no es una gran idea) nadie se ha metido una polla en la boca en su vida. Algunas ni siquier saben cómo son, o que eso sea posible. Si dices mamada delante de un tío, ya sabes lo que va a pasar. El caso es que lo negamos con encanto y cuela, pero es mentira.
COMPORTARSE COMO UNA VULGAR ZORRA Aunque decimos que nunca hemos hecho eso y que nuestras borracheras son un remanso perfectamente normal de bailes locos, conversaciones a gritos y rias incoherentes, toda hemos llamado por teléfono completamente enajenadas a una persona que era evidente que no iba a volver a hacernos caso, o hemos fingido ignorar a alguien que se preguntaba que nos pasaba en la cabecita ahora, mientras nosotras creíamos que nos hacíamos las duras, o tambien le hemos gritado nuestro amor a un pobre infeliz que huía asustado, o le hemos comprado calzoncillos a nuestro novio en el supermercado. Generalmente esto sí que produce un sentimento de culpa por la dignidad perdidad, que se soluciona cuando sabemos que todos los que nos han visto a nosotras y a nuestro ridículo estaban también haciendo el imbécil o habían salido a fumar un cigarro. En caso de que no ea asi, se puede aplicar el punto numero uno de estas cosas tan fantásticas que nunca hacemos.













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